COTIDIANIDAD

POR ARMANDO POLANCO.

Ahí viene. Observa todo a su alrededor como cachorros saliendo de su madriguera, ojos deslumbrados por lo que miran, su paso tiene ese movimiento instintivo, sin rozar nada por donde pasa con aire de certidumbre, no viene de ninguna parte, se ha deslizado repentinamente por entre los segundos, sin que nadie dé cuenta de ello, un breve halo resplandece su entorno e ilumina la calle, las paredes, los árboles, todo lo inmoviliza, todo, la hojarasca deja de dar volteretas en la banqueta de concreto, una niña detiene su juego con su mascota lanuda y su mirada se centra en un punto infinito, las manecillas de aquel reloj del templo paran su cíclico movimiento.

Puedo pensar que a su presencia todas las cosas adquieren orden, una lógica, tonos armoniosos y arrasados dentro de una ola de emociones inexplicables, yo para mantenerme sumergido en estos devaneos, aspiro lentamente y admiro el lejano horizonte mientras sutiles vientos frescos en mi rostro anuncian la proximidad de las lluvias, solo así logro mantener lenguas de fuego avivando mi imaginación.

Comparte y dale me gusta